Periodista Jesie Ramírez y su esposa presentan al mundo "Palomos Hijos de la calle"

Santo Domingo. Dios hala las solapas de los trajes a cada minuto. Basta con no tener esas orejeras que le ponen a los caballos, basta con mirar a través de los vidrios ahumados de las jeepetas y los autos, y verlos: ellos están ahí. 

Es cierto que ahora se ven menos, pero el sábado pasado cuando la mayoría gozaba de las playas, las piscinas, los tragos y la naturaleza, Alfredito, de Los Alcarrizos caminaba por la avenida Lincoln, con su lata grande bajo el brazo y su cajoncito de limpiar zapatos. Dijo que tenía 15 años, pero de 12 no pasaba. Luisito, de Los Alcarrizos, es una sonora trompetilla al corazón de las vallas donde nuestros políticos, que estrenan nuevos rostros maquillados con fotoshop, gastan con ejemplar disciplina parte de los impuestos que pagan los habitantes de este país. 

Esa realidad fue la que estremeció a Mercedes Jiménez Ramírez y a Jessy Ramírez, un dominicano radicado en Nueva York hace 36 años y promotor de la salsa, para hacer Palomos, hijos de la calle: "Fuimos a Boca Chica a comernos unos pescados y viene un niño limpiabotas, mientras me hablaba, me miraba la comida y Mercedes, mi mujer, le dijo '¿tienes hambre?' y él respondió: "No he comido desde ayer". Le ordenamos comida y nos sentamos a hablar, entre una cosa y otra decidimos darle una bola hasta su casa, debajo del puente y nos contó cómo iba y regresaba en bola y cómo había turistas que querían abusar de él sexualmente y eso le despertó a mi esposa el interés", cuenta Jessy. 

"Me gustaría hacer un documental sobre este niño, Alfredito", dijo ella. Al día siguiente pasaron por el parque Enriquillo y vieron unos niños que se estaban cayendo con unas botellas en las manos "esos son los palomos, los huelepega, huele cemento", supieron. "Si Alfredito está mal, estos están peor", pensó Mercedes. Así que al día siguiente regresaron con una cámara y la idea de entrevistarlos, cuando entraron en confianza y les preguntaron "¿Qué tú quieres?", abrazaron a la realizadora y le dijeron que lo que querían era amor de un hogar. "Luego nos llevaron a las cuevas donde duermen, las condiciones perrísimas donde viven, algunos nos dijeron que habían estado presos por robarse un pan o una lata de galletas. Uno de ellos, rubito de ojos verdes, me dijo que su mamá lo había abandonado por su nuevo marido y nos cantó "Eres ajena". Nos hablaron de que había una ciudad de niños que hicieron con telemaratones y dinero recaudado, así que nos fuimos a buscarla y lo que encontramos fue un yerbazal con un criadero de chivos", cuenta Jessy. Continuó la investigación, hicieron un rap, y cuando el documental estuvo listo, lo estrenaron en el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, donde obtuvo el premio de la popularidad y se pasó por los canales de televisión cubana. tambien se presento en Peru, Mexico, Londres  y Alemania y recibio el premio ACE en el 2006  como mejor documental 

Nominado para los Premios Casandra, ilógicamente como programa especial, la obra que puede considerarse una nueva columna en la estructura de un cine que refleje la realidad dominicana, ha recorrido ya 45 festivales internacionales de cine y ha obtenido siete premios, entre ellos en Grecia, Italia, España, Inglaterra, Argentina, Cuba, Colombia y Noruega, de la misma manera, este documental es parte del lagado que Mercedes y Jessie dejan a las bibliotecas y archivos oficiales de Unicef  y varias bibliotecas publicas de Estados Unidos  el que de acuerdo a sus palabras fue realizado con el unico objetivo de crear consciencia,

Sinopsis 

Más de 100 millones de niños alrededor del mundo viven en las calles, 40 millones en América Latina y el Caribe, 20 millones utilizan 20 millones de galones de solventes mensualmente. Palomos; hijos de la calle relata la historia de los niños de República Dominicana, adictos a solventes; un adhesivo disfrazado de droga barata. Los Palomos, percibidos por la sociedad como "estorbos" y "basura" son miembros de una obscura y clandestina comunidad, integrada mayormente por niños abusados, huérfanos, o simplemente, no deseados. Huyendo del maltrato y la extrema pobreza, buscan refugio en las calles, afrontando una realidad más obscura, el infierno en la tierra. Palomos; hijos de la calle - Sentencia: MUERTE. 

Palomos hijos de la calle 

Género: documental 

Producción: independiente, 

Duración: 28 minutos 

Realización, Guión y Música Original: Mercedes Jiménez Ramírez 

Productor y Animación: Jessie Ramírez y Mercedes Jiménez Ramírez 

Fotografía: Alberto Ramírez y Rafael Soriano 

Edición: Roger Acosta 

Sonido: estéreo